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lunes, 14 de mayo de 2012

RELACIONES INTERPERSONALES VIRTUALES Y CARA A CARA

EL COMPORTAMIENTO Y LA CONDUCTA UNA EN LA RED.

RELACIONES INTERPERSONALES: VIRTUALES Y PRESENCIALES


La omnipresencia de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la sociedad actual es una realidad innegable. Éstas han traspasado la frontera de lo científico-militar, para instalarse como elementos imprescindibles en el contexto empresarial, sanitario, escolar, familiar y en las relaciones sociales de ocio y entretenimiento, especialmente de los más jóvenes. Hay quienes responsabilizan a las TICs de los males sociales acontecidos en estas décadas. "Junto a estos espectaculares avances en los medios de comunicación, que deberían haber supuesto un mayor conocimiento mutuo de los pueblos y un creciente acercamiento y comprensión entre ellos, asistimos, por el contrario, a conflictos interétnicos, religiosos, políticos, etc., de tal dureza, que nos retrotraen a épocas de la historia que considerábamos definitivamente olvidadas" (Ortega y Mínguez, 2001, 41).

Sin negar el papel que las TICs hayan podido desempeñar en la resultante de los cambios experimentados en los estilos de vida y en las problemáticas emergentes, es necesario tener en cuenta que esta revolución tecnológica no es el elemento exclusivo que explica las connotaciones y manifestaciones de dicha Sociedad, en tanto que sólo constituye un mero pilar, inevitable para evitar el desmoronamiento de la estructura social (Wolton, 2000; Simone, 2000). Además de la revolución tecnológica, Castells identifica como pilares de la sociedad informacional la economía global y el cambio cultural, manifestado por el ecologismo y el feminismo.

Partiendo de estas premisas, nos centraremos en el análisis de las relaciones interpersonales que los jóvenes mantienen a través de las TICs, considerando como tales el teléfono móvil, el ordenador, las videoconsolas e Internet. Asimismo trataremos de dar respuesta, entre otras, a las siguientes cuestiones: ¿Qué tipo de interacciones se dan en Internet?, ¿En qué se diferencian de las físicas? ¿Se relacionan los jóvenes de manera diferente a través de la red? ¿Cuáles son los principales riesgos de las relaciones interpersonales en red? ¿Es Internet una causa de aislamiento entre los jóvenes?...

TEMAS: 
1.1. ¿Qué entendemos por relaciones interpersonales?
1.2. ¿virtualidad o presencialidad?
2. RIESGOS DE LAS RELACIONES INTERPERSONALES EN LA RED.
2.1. Superficialidad y falsas identidades.
2.2. Acoso escolar en la red. Ciberbullying.
2.3. Pornografía Infantil.
2.4. Ciberadicción.
4. PROPUESTAS EDUCATIVAS PARA FAVORECER RELACIONES ON-LINE SALUDABLES.





1.1. ¿Qué entendemos por relaciones interpersonales?

Antes de adentrarnos en el polémico debate sobre la calidad de las relaciones virtuales, y el inevitable análisis comparativo de éstas con las presenciales, consideramos necesario abordar el concepto de relaciones interpersonales independientemente de cualquiera de las modalidades que éstas puedan adoptar. En este sentido, cabe señalar que existen multitud de definiciones sobre el significado de relaciones interpersonales, de hecho, podríamos afirmar que cada persona, en función de su experiencia de vida, sus valores, su cultura y su moral, podría proporcionar una concepción al respecto. La definición más simple, quizás también la más generalizada y común, es la de referirnos a las relaciones interpersonales como la interacción recíproca entre dos o más personas. En esta misma línea, podemos decir que las relaciones interpersonales son el conjunto de contactos que tenemos los seres humanos como seres sociables con el resto de las personas. Estas relaciones son esenciales en el ser humano que nace biológicamente incapacitado para valerse por si mismo, requiriendo de las atenciones de los adultos hasta alcanzada la edad adulta. Son precisamente las relaciones interpersonales las que nos permiten crecer como individuos, respetando la forma de ser de los demás sin dejar de ser uno mismo.

Desde la pedagogía de la alteridad, las relaciones interpersonales son consideradas como la capacidad de desarrollarse íntegramente a través del otro, pues sólo en la relación con el otro encontramos sentido a las vivencias personales y sociales. De manera que el otro, cercano o lejano, es vital para el desarrollo de uno mismo. Por lo tanto, a pesar de que la capacidad de relacionarnos con los demás es una habilidad con la que nacemos, debemos de desarrollarla y perfeccionarla a lo largo de toda nuestra vida, para conseguir hacer de esos contactos una fuente de crecimiento personal, respetando siempre la forma de ser de los demás, con sus defectos y sus virtudes, sin dejar por ello de ser nosotros mismos.

Existen diversos tipos de relaciones interpersonales en función de ámbito o contexto en el que se produzca la interacción. De este modo, podemos hablar de relaciones interpersonales en el núcleo familiar, en el contexto escolar, en el laboral, relaciones de amistad, vecinales,... Las primeras relaciones interpersonales tienen lugar en el contexto familiar, y gracias a ellas, la persona va construyendo su identidad, su sociabilidad, su comportamiento, ya que va adquiriendo creencias y hábitos conductuales difícilmente sustituibles. En palabras de Ortega y Mínguez (2001) el hábitat natural por excelencia para la educación en valores, es la familia, pues las relaciones afectivas que en ella se establecen no tienen comparación con las establecidas en otras instituciones, ni siquiera en la escuela.

Por otra parte, desde el punto de vista empresarial, las relaciones interpersonales se entienden como la capacidad que tiene la persona de cooperar y trabajar con sus compañeros, estableciendo una meta a conseguir y organizando el trabajo diario para no entorpecer el desempeño profesional de otros. Mientras que las relaciones entre compañeros debe estar basada en el respeto, la cordialidad, la gratuidad, la confianza, cooperación; la mayoría de las relaciones jefe-empleado se apoyan en la efectividad, productividad, utilidad, obediencia, pues sigue el modelo jerárquico de dominación-sumisión, a pesar de ser considerado inadecuado para el establecimiento de unas buenas relaciones interpersonales, derivando en situaciones de estrés laboral (burnout), mobbing o acoso laboral, insatisfacción, problemas de autoestima, e incluso agresiones. En ocasiones, las relaciones profesor-alumno han imitado este modelo empresarial de autoridad máxima y jerarquía que ha favorecido poco a la educación.

Por último, si a esta forma de entender las relaciones interpersonales sumamos los avances tecnológicos imperantes en nuestra sociedad desde hace unos años, podríamos establecer dos formas de interactuar, de modo que hablaríamos de relaciones interpersonales presenciales y virtuales, las cuales definiremos y caracterizaremos en el siguiente apartado. No obstante, independientemente del tipo de relación interpersonal que establezcamos, ya sea presencial o virtual, personal o profesional, la comunicación es la herramienta que posibilita el contacto con los otros, el entendimiento o enfrentamiento, el amor o el odio. "La interacción es escenario de la comunicación, y a la inversa. No existe una sin la otra. En el proceso de comunicación los sujetos proyectan sus subjetividades y modelos del mundo, interactúan desde sus lugares de construcción de sentido" (Rizo, 2005). Por eso algunos definen las relaciones interpersonales como la comunicación que se desarrolla o se entabla entre una persona y el grupo cercano al que pertenece.

En este sentido, el modo en que nos comunicamos con los otros va a determinar si se trata de una relación interpersonal adecuada y saludable, o por el contrario, inadecuada y perjudicial en el desarrollo personal del individuo. No sirve cualquier forma de comunicación para establecer relaciones interpersonales, sino que debe ser un diálogo basado en el respeto, la cordialidad, la confianza, la sinceridad, un diálogo de acogida, de aceptación, pues sólo así podremos establecer vínculos afectivos y de unión con el otro. La proliferación de la violencia en la sociedad y a su vez en las relaciones interpersonales "hace imprescindible la necesidad de un diálogo que permita desechar el monólogo y todas las formas de exclusivismos: culturales, religiosos, económicos, raciales, etc. (…) El diálogo es búsqueda, no tranquila posesión de la verdad. El diálogo es reconocimiento de la dignidad del otro como interlocutor y donación o entrega de como experiencia de vida. El diálogo es encuentro con el otro."(Ortega y Mínguez, 2001, 42).

1.2. ¿virtualidad o presencialidad?

En poco tiempo la red se ha encontrado plagada de millones de personas escribiéndose, mandándose mensajes, hablando o jugando en la red. Estas son algunas de las interacciones que los cibernautas mantiene online, ya que Internet posibilita una gran diversidad de situaciones comunicativas, ya sea a través del correo electrónico, de las páginas Web (como por ejemplo los diarios personales o weblog), los juegos en la red, la discusión en grupos (chat) o con personas previamente autorizadas (mensajería instantánea).

Según el estudio sobre las TICs en los hogares españoles realizado por el Observatorio Redes (2006), el 84% de las viviendas disponen de telefonía móvil, utilizándolo principalmente para comunicarse a través de llamadas, mensajes de sms y descargar melodías. En lo que respecta a Internet, la mayoría de usuarios suelen conectarse en sus casas y en el trabajo, además, manifiestan que es sencillo de utilizar y cubre sus expectativas. Por otra parte, los usuarios acceden a la red con distinta motivación, presentando una actitud muy alta en lo que respecta al uso referido a la educación (3,87 sobre 5) y en menor medida para relacionarse socialmente (2,97).

Los cambios introducidos por las TICs nos lleva a los profesionales de diversos ámbitos: empresarial, legal, socialy educativo entre otros, a formularnos nuevas preguntas a las que buscar respuesta. Si algo preocupa a los educadores actuales (padres y profesores) es el aumento de las relaciones interpersonales virtuales en detrimento de las presenciales. Por eso algunos estudios se han centrado en el estudio comparativo entre ambas para mostrarnos las características de unas y otras, tal y como se muestra en la siguiente tabla (Tirado y Gálvez, 2002) ( ):

Las nuevas tecnologías favorecen procesos de interacción que transcienden los límites que marcan las coordenadas espacio-temporales, tratándose de individuos aislados que se relacionan comunicativamente en un espacio virtual. Para algunos (Lipovetsky, 1983 cit en Tirado y Gálvez, 2002) este contexto de superabundancia de información y de navegantes en red con los que interactuar promueve la superficialidad y el desapego en las relaciones, pues lo niveles de atención y la disponibilidad de tiempo destinado a las mismas se ve necesariamente reducido, dificultando el poder intimar y alcanzar niveles altos de confianza. Las revoluciones tecnológicas amplían nuestro mundo social, lo que implica nuevos niveles de relaciones interpersonales en las que intervienen esquemas valorativos y normativos de los individuos en contacto virtual (Tirado y Gálvez, 2002).
Para otros (Wellman, 2001) cuando más red socialse tiene, más se utiliza Internet, cuánto más se utiliza, más se refuerza la red física que uno tiene, denominado a su teoría sobre las relaciones en la red:"cuánto más, más". Además, Internet facilita las interacciones sociales estableciendo comunidades personalizadas construidas en torno a intereses concretos y en las que la distancia no tiene por qué ser un factor determinante (Castells 2000). Pero Internet no sólo ayuda a mediar en las relaciones on-line , como recoge Ribas (2004) en su artículo, también refuerzan las interacción off-line (presenciales), y los cibercafés son un ejemplo claro de esto, pues aunque son salas en las que se respira un cierto aire de privacidad y anonimato, una vez roto, se crean pequeñas conversaciones que facilitan las relaciones off-line dentro del tecnoespacio. Algunas de estas situaciones, comenta la autora, son la necesidad de solicitar ayuda cuando tenemos problemas técnicos, jóvenes que quedan en un cibercafé para navegar juntos, grupos que forman equipos de jugadores on-line  y off-line en los cibercafés,…

Una de las críticas más fuertes que reciben las relaciones interpersonales en la red es la pérdida del contacto cara a cara, de las sensaciones que se perciben por nuestros sentidos, del mensaje gestual que acompañan a nuestras palabras, de las emociones que se transmiten. Pero la nueva generación de jóvenes familiarizados con las TICs han desarrollado distintas habilidades para la comunicación simbólica e interactiva, dando lugar a lo que muchos denominan "nuevos lenguajes", en el que los iconos desempeñan un papel crucial. El icono es el término al que recurrimos para referirnos a un mensaje visual que no podemos denominar "imagen", ya que no es la percepción mental que nos formamos, más bien se trata de una unidad discursiva especialmente delimitada por uno o varios referentes. Los iconos han evolucionando dando lugar a los emoticonos y se refiere a una secuencia de caracteres que representa una cara que expresa una emoción o estado de animo (alegría, tristeza, enfado,…). Suelen utilizarse en las relaciones interpersonales digitales que tiene lugar en foros, sms, chats, correo electrónico, entre otros.

2. RIESGOS DE LAS RELACIONES INTERPERSONALES EN LA RED

Producto del uso y aplicación de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) en el contexto social, especialmente en el familiar, surgen dentro de la sociedad una serie de problemas éticos vinculados con la forma en que impacta la aplicación de dichas tecnologías en las relaciones sociales. Las nuevas modalidades de comunicación digital abren una brecha en las relaciones interpersonales que tiene efectos positivos y negativos, derivados principalmente de los cambios que éstas promueven en los géneros comunicativos y materiales de las relaciones interpersonales, así como en la percepción del espacio y del tiempo, distinta de la sostenida tradicionalmente. A continuación, se recogen algunos de los riesgos que se encuentran vinculados a las relaciones interpersonales digitales: aislamiento social, superficialidad, ciberbullying, pornografía y adicción.

2.1. Superficialidad y falsas identidades

Hay quien defiende que las nuevas tecnologías están promoviendo un mayor aislamiento de las nuevas generaciones quienes permaneces durante horas y días encerrados en sus casas interaccionando con las TICs. Sin embargo, ya en el apartado anterior pusimos de manifiesto que los adolescentes se sirven de las posibilidades que le brinda Internet para comunicarse con su círculo de amistades. En este sentido, las nuevas investigaciones verifican que las relaciones on-line  no han destruido las relaciones sociales físicas sino que las han reforzado (Kazmer 2001, Matei y Ball-Rokeach 2001; Wellman, et al. 2002)

Una vez que se ha puesto de manifiesto que Internet no aísla, sino que por el contrario favorece otro tipo de relaciones complementarias a las presenciales, el punto de debate se centra en la calidad de las relaciones. Actualmente la hipótesis que esta siendo cuestionada es que Internet favorece un tipo de relaciones superficiales, o al menos de una calidad inferior a las mantenidas presencialmente.

Los pilares que sustentan esta afirmación parten de la percepción generalizada de que los jóvenes hacen un mal uso de Internet y de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. De acuerdo con estas opiniones, se trata de espacios dónde la juventud habla de tonterías, se inventa identidades y se explican cosas irrelevantes; y dónde no aprenden nada.

Otro de los riesgos de las relaciones a través de la red es el de adoptar falsas identidades, siendo muy común que un pederasta adopte la identidad de un niño, que una niña de 12 años adopte la identidad de una muchacha de 17 años, etc. Estas actuaciones por parte de los usuarios esta mermando la calidad de las relaciones en redes, pues como puede observarse en la transcripción de un chat que traemos a modo de ejemplo, los mismos usuarios desconfían de la identidad del otro, no se encuentran seguros de que le estén diciendo la verdad.

A pesar de que el engaño y la superficialidad es otro de los riesgos de las TICs, éstos no son exclusivos de las relaciones interpersonales digitalizadas, pues se trata de un aspecto actitudinal, más que tecnológico. La persona que tiene predisposición al engaño y la mentira recurrirá a esta forma de expresión tanto en sus relaciones virtuales como presenciales.

2.2. Acoso escolar en la red. Ciberbullying

Recientemente, el tradicional bullying se ha visto acompañado de otras modalidades de acoso entre escolares apoyadas en las nuevas tecnologías: Cyberbullying. Si el bullying estaba ya presente en las aulas, tal y como aseguran algunos estudios sobre el tema, (Avilés y Monjas, 2005), no es de extrañar que con el avance en las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación y con el uso cada vez más frecuente por parte de los adolescentes de Internet, ahora los acosadores usen la Red para intimidar a sus víctimas a través de correos electrónicos, conversaciones vía messenger, o ridiculizándolos a través de chat con otros compañeros de clase, de modo que la víctima puede verse doblemente acosada: en el aula (donde hablaríamos de malas relaciones interpersonales presenciales) y en la Red (malas relaciones interpersonales virtuales).

Cuando hablamos de ciberbullying hacemos referencia a una modalidad de acoso escolar mediante la que los acosadores se apoyan en las nuevas tecnologías para intimidar a un compañero. Se trata de generar situaciones de violencia, que han sido intencionalmente provocadas, para grabarlas en el móvil o en vídeo y poder exhibirlas después como trofeo, a través de cualquiera de las posibilidades que les proporciona la tecnología: el correo electrónico, las conversaciones vía messenger, ridiculizándolos a través de chat con otros compañeros de clase, mediante el teléfono móvil y mensajes SMS, incluyendo no sólo texto sino también imágenes concretas sobre algún hecho de bullying.

Quizás, una de las modalidades de ciberbullying más comunes y extendidas entre los adolescentes es la de utilizar el teléfono móvil para hacer fotos a su víctima en clase y luego distribuirlas entre los compañeros o colgarlas en la Red, haciendo comentarios sobre los defectos físicos o comportamientos concretos de la víctima en clase. Se trata de una forma rápida y de fácil distribución que el acosador utiliza con frecuencia para ridiculizar a su víctima ante sus amigos, ya que se trata de una tecnología muy generalizada entre los jóvenes, quienes poseen un alto dominio de la misma. Desgraciadamente, los ciberacosadores pierden la visión ética del uso que están haciendo de la telefonía móvil y de otras tecnologías, relativizan el daño ocasionado a los demás, convirtiéndolo en sucesos aparentemente "normalizados" entre los de su generación. La capacidad empática, fundamental como mecanismo de prevención de este tipo de acoso, esta perdiendo la batalla ante la risotada o diversión que ocasiona este tipo de sucesos.

A pesar de todo esto, no debemos prohibir a los adolescentes que usen las nuevas tecnologías, ya que éstas también tienen su cara positiva. Creemos que lo más adecuado sería enseñarles a usarlas correctamente, tanto desde el ámbito escolar como en el familiar, y a ser conscientes de cuándo pueden estar ante una situación de riesgo y cómo actuar ante tal situación. Por ello, es importante que los educadores (profesores y padres) conozcan cómo actuar o dónde y a quién acudir cuando sospechen o se les comunique que su hijo/a está siendo víctima de una caso de acoso, ya sea en su modalidad presencial (bullying) o virtual (ciberbullying). No obstante, sea cual sea la situación de acoso ante la que nos encontremos, presencial o virtual; o sea cual sea el rol que esta ejerciendo, víctima o acosador, hay que convencer al menor de que no está solo, que hay personas dispuestas a ayudarlo y que hay soluciones reales para resolver su problema. En esta línea, se han creado asociaciones de especialistas en educación que prestan sus servicios en la Red, como la asociación "Protégeles" (www.protegeles.com).
En la Región de Murcia también se han llevado a cabo actividades para luchar contra la violencia en las aulas y en la Red, se trata del "Observatorio para la Convivencia", que es un órgano que desde la Consejeria de Educación investiga, analiza la situaciones de violencia que puedan producirse en los centros y propone las intervenciones y actuaciones necesarias para mejorar el clima y la convivencia escolar.

2.3. Pornografía Infantil

Hace unas décadas, existía una cierta represión frente a todo lo referido al sexo y sus formas de manifestación; pero en la actualidad, existe una gran variedad de posibles formas de manifestar y expresar la sexualidad, así como una amplia oferta de material sexual que se nos ofrece a diario en los quioscos, los videoclubs, los sexshops, y las cadenas televisivas. En esta línea, hemos comprobado cómo desde hace años los medios clásicos de comunicación (cine, televisión, publicidad...), emplean una visión erótica del cuerpo humano para atraer y mantener la atención de las audiencias con fines comerciales e ideológicos, influyendo de esta manera, en la configuración de los valores y creencias acerca de la sexualidad.

Por ello, no es de extrañar que las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación como Internet, hayan supuesto un potente medio de transmisión de información sobre pornografía infantil, poniendo al alcance de cualquiera un mercado virtual en el cuál puede elegir en función de gustos y preferencias. De ahí que podamos decir que otro de los riesgos que corren los jóvenes en la red es el de caer en manos de personas que utilizan Internet como vía para buscar soluciones que satisfagan sus deseos sexuales más retorcidos.

Según un estudio llevado a cabo por el equipo del profesor Da Rosa (2004), dentro de los servicios que ofrece Internet, los más usados con fines pornográficos son: el correo electrónico, los canales chat, el messenger, los sitios web y las comunidades virtuales. Existen distintas modalidades de delito por pornografía infantil: los pederastas que abusan de menores y la comercialización de formato audiovisual. En el primero de los casos, los pederastas suelen establecer el primer contacto en un canal de chat, luego la comunicación deriva hacia el envío de archivos mediante el uso del messenger, o hacia la difusión de la dirección de una comunidad virtual, el intercambio de direcciones de correo electrónico de un servidor gratuito tipo hotmail, o la difusión de la dirección de un sitio web alojado en un servidor gratuito. Otra forma de pornografía infantil muy extendida es la difusión a través de web que suelen darse de alta y de baja con frecuencia en Internet o cambiar de nombre para no levantar sospechas.

Por todo ello, se ha hecho necesario aprobar leyes para protección de los menores (Ley del Menor), que recogen entre otras cuestiones preservar el desarrollo físico, mental y moral de los mismos, sometiendo a control y regulación la emisión de programas que atenten contra dicho principio. En esta línea, Vitit Muntarbhorn (cit. Ferreiro Caprio, C. et all, 2006) expresa: "no puedo juzgar los pros y los contras de la prostitución adulta. Sin embargo, la prostitución infantil es inadmisible, es una explotación y victimización del niño porque disminuye su desarrollo. Es perjudicial para el niño física y espiritualmente, y está en contra de los derechos del niño". Asimismo, la educación se ha convertido en una herramienta fundamental para proteger a los menores de cualquier tipo de abuso, en este caso, el de la pornografía infantil, tanto presencial como virtual.

Este fenómeno debe ser atacado mediante la conformación de equipos multidisciplinarios que encaren el análisis del tema, y el desarrollo y puesta en práctica de medidas legislativas, técnicas, educativas. A nivel legislativo, se debería estimular la creación de un marco legal global contra la pornografía infantil que regule al mayor número posible de países pues basta que un solo país sea permisivo, para que su difusión alcance a toda la red. A nivel técnico, entre otras medidas, se podrían desarrollar recursos que permitan detectar los sitios que realizan la difusión de pornografía infantil en la red. A nivel educativo, se debería preparar al personal docente en el manejo y detección de situaciones donde los niños son objeto de abuso sexual o sufren el contacto con el tema a través de Internet; capacitar a los padres para hacer un uso controlado de la conexión a Internet en el hogar; ofrecer en la escuela a los niños una educación sexual que les proporcione elementos para no estar indefensos frente a lo que pueden encontrar a través de Internet.

2.4. Ciberadicción

Si hablamos de los posibles riesgos que las relaciones interpersonales en la red pueden entrañar, no podemos olvidar la adicción o, mejor dicho, ciberadicción, la cual consiste en un uso "compulsivo" de Internet, que puede afectar a las relaciones familiares, sociales, laborales o escolares de quien la padece. Hablamos de adicción a Internet cuando se produce una pauta de uso anómalo. Se trata de una utilización excesiva donde el individuo ha perdido el control, donde se producen unos tiempos de conexión anormalmente altos. Lo cual va a dar lugar a un aislamiento del entorno del individuo, y le va a llevar a desatender sus obligaciones de la vida social en general, como son las académicas, laborales o familiares.

La relevancia que ha alcanzado el llamado Síndrome de la Adicción a Internet, (Villanueva Meneses, 2006) está suscitando una gran polémica entre los profesionales de la educación y el campo médico, hasta tal punto que podemos establecer dos modalidades respecto a la cuestión de si Internet genera o no adicción: los que se posicionan a favor y los que se posicionan en contra. Entre los profesionales que apoyan esta idea encontramos a Ivan Goldberg, Kimberly Young y Enrique Echeburúa quienes establecen criterios como un tiempo elevado dedicado a la conexión a Internet y muchas horas dedicadas a actividades relacionadas con la red, para el diagnóstico del síndrome (Villanueva Meneses, 2006). Estos autores coinciden en señalar como síntomas de la misma tener sensación de euforia o bienestar cuando se está frente al ordenador, y por tanto, de depresión, vacío irritabilidad cuando no se desarrolla una actividad con él; abandono de las relaciones con la familia y los amigos, incapacidad para dejar la actividad que estemos realizando con el ordenador, falta de higiene personal, desordenes alimenticios y de sueño, etc (Hetch Orzack, 2003).

Por el contrario, oficialmente en el colectivo médico y en los manuales tanto de psicología como de psiquiatría, no está considerada la existencia de una adicción a Internet como tal. En esta línea, Helena Matutes (2002) reconoce que la adicción a Internet no existe, no es una enfermedad reconocida como tal por el DSM ( ) IV, ni por la Asociación Americana de Psicología, más bien se trataría de un comportamiento compulsivo que, al no ser causado por una sustancia química, no puede ser incluida en la categoría diagnóstica de las adicciones.

Aunque, hay ciertas características de la propia red que podrían facilitar esa adicción, como son el anonimato, el distanciamiento físico, la posibilidad de usarlo cuándo uno quiere y cómo quiere, la ausencia de comunicación verbal, la velocidad que cada vez imprime más el medio..., pero en estos momentos no podemos afirmar que Internet cree adicción, más bien, se piensa en variables personales externas a las TICs que pueden contribuir a este uso abusivo y descontrolado de Internet.

4. PROPUESTAS EDUCATIVAS PARA FAVORECER RELACIONES ON-LINE SALUDABLES.


Por el momento nos hemos centrado en la cara oscura de las TICs, en sus críticas, en su vertiente más negativa, sin embargo, no queremos demonizar a las nuevas tecnologías, pues creemos que son recursos que abren muchas posibilidades económicas, profesionales, escolares, sociales, personales y familiares. Como hemos puesto de manifiesto a lo largo de nuestra aportación, Internet es un recurso útil, siempre que se use adecuadamente, porque nos permite obtener información valiosa sobre una gran variedad de temas, mantener relaciones interpersonales satisfactorias con personas, hacer lecturas on-line de periódicos, revistas... Teniendo en cuenta ésto, en este apartado pretendemos ofrecer orientaciones educativas de carácter general que pueden servir a padres y profesores para enseñar y contribuir a que sus hijos hagan un correcto uso de Internet y sus recursos.

1.- No poner el ordenador en la habitación del chico/a y en cualquier caso poner la pantalla de forma que esté visible a quien entra o está en la habitación. Con ello no pretendemos que los padres se conviertan en "policías" que vigilan de manera autoritaria las páginas que sus hijos visitan. Se trata de conocer, sin perturbar excesivamente su intimidad, que información consulta el niño en la red. Además, si el ordenador está instalado en una zona común de la casa, es decir, en un lugar que es compartido por todos los miembros de la familia, se está contribuyendo a la vez a que no se produzca un distanciamiento entre padres e hijos como ocurre en muchos hogares en los que los menores disponen de televisión y ordenador en su propia habitación. De este modo, podemos obtener un doble resultado: saber mejor qué uso hacen nuestros hijos de Internet y potenciar a la vez las relaciones familiares presenciales.

2.- Formar a los padres en las Tecnologías de la Información y la Comunicación. No se trata de que los padres alcancen el mismo nivel de manejo de sus hijos, sino de que conozcan el medio, para que así puedan comprender mejor a sus hijos e interactuar con ellos, reduciendo de este modo, el desfase generacional que las TICs suelen promover en las relaciones padres e hijos actuales. La finalidad educativa de los padres respecto a las TICs no es convertirse en tecnólogos, sino en orientadores e impulsores de usos saludables. Ahora bien, cuanto mayor sea el conocimiento que los padres tienen sobre cómo usar el ordenador e Internet, más posibilidades tendrán de orientar a nuestros hijos para que hagan un buen uso del mismo.

3.- Conocer y utilizar algunos de los sistemas de protección actualmente disponibles para evitar el acceso a sitios no aprobados a menores. A pesar de que existen mecanismos de rastreo de páginas web y aplicaciones de sofware libre, se está comercializando un software de filtrado que funciona, básicamente, de tres formas distintas: a través del reconocimiento de palabras clave (restringe el acceso a todas las páginas que contengan la palabra elegida independientemente del contexto en que se utilice); la confección de "listas negras" (evita el acceso a páginas webs de contenido inadecuado en función a unos descriptores que actúan de bloqueadores, aunque su limitación es debido al carácter cambiante del ciberespacio) y el método relacionado con la tecnología PICS, Plataforma para la Selección del Contenido en Internet, (pretende etiquetar, según un código o ley de funcionamiento, los contenidos de Internet bloqueando el acceso a los que clasifique como inadecuados). A pesar de que éstos sistemas, favorecen que los padres se encuentren más tranquilos cuando los menores hacen uso de Internet y no haya ningún adulto en casa, no deben suplantar las medidas educativas favorecedores de un uso correcto de la red, que contribuyen a un mayor desarrollo cognitivo y actitudinal.

4.- Hablar habitualmente con el chico/a respecto a la "navegación" en Internet, tratando de obtener información sobre lo que ve y consulta. Esta medida permitirá aconsejarles sobre aquellas páginas que se consideren apropiadas y útiles para su edad. De modo que, a la vez que fomentamos la comunicación intrafamiliar, podemos motivar a nuestros hijos a que se mantengan informados, aconsejándoles sobre cómo seleccionar información adecuada y cómo ser críticos con la información que consultan.

5.- No facilitar información privada. Se trata de enseñar al menor a que cuando se conecta al chat no debe dar, ni pedir, direcciones, número de teléfono o cualquier información que pueda identificarlo. Es preciso ser claros, pero sin alarmarlos, sobre los riesgos que pueden derivarse de "chatear" con desconocidos.

6.- Realizar actividades on-line  (navegar, chatear, jugar en red, consultar periódicos virtuales, visitar foros y páginas web...) algunas veces junto al niño, para inducirlo a una mayor confianza con los padres respecto a los contenidos de la red que le interesan. Asimismo, favorecerá una "retroalimentación" entre padre-hijo, ya que les permitirá disfrutar de compartir un tiempo juntos y contribuirá a evitar que Internet adquiera la imagen de un intruso familiar.

7.- Construir junto al chico/a, "reglas consensuadas" para navegar en Internet, sin imponérselas. Cuando decimos consensuadas hacemos referencia a que han de ser el resultado de un proceso democrático entre padres e hijos, es decir, se trata de que entre todos determinen que reglas o normas benefician a ambos, de modo que el menor no vea las normas como algo que le impone un adulto, sino como el resultado de un consenso, de tal forma que le sea más fácil interiorizarlas, (Hernández y Díaz, 2006).

8. Determinar el tiempo de conexión. Se trata de enseñar al niño a tener autocontrol en lo que respecta al uso de las TICs, de manera que planifique y distribuya su tiempo, tendiendo en cuenta que no puede desatender el resto de sus obligaciones personales, (higiene, alimentación, tareas escolares, amigos, actividades fuera de casa, reuniones familiares,…). El niño tendrá que aprender a controlar el tiempo que invierte en las actividades que realiza en Internet, estableciendo a priori una hora de inicio y una hora de desconexión. De este modo evitaremos futuros problemas de dependencia o adicción.
A continuación, y siguiendo algunas de las recomendaciones que la Asociación Española de Pediatría (AEP, 2004) exponemos una serie de recomendaciones destinadas a los jóvenes para favorecer un uso responsable de Internet:

Por último, señalar que muchos de los principios que hasta el momento han regulado unas satisfactorias y adecuadas relaciones interpersonales presenciales, son trasferibles a las relaciones digitales. En este sentido, Laborda (2005) destaca la importancia de promover un contacto personalizado y no impositivo, de mantener los buenos modales en la red, en el que la comunicación se encuentre regulada por los principios de la cortesía: tacto, confidencialidad o discreción, cantidad informativa, relevancia, una escritura formal y adecuada, así como prudencia, ya que el mensaje (la escritura) en las relaciones on-line  perdura.


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